Durante los años ’80 numerosos fabricantes tuvieron que homologar sus vehículos de carreras para el Campeonato Mundial de Rally (WRC), esto les obligaba a lanzar al mercado un coche de altas prestaciones con un kit de carrocería deportivo para todos los públicos. Así nació, precisamente, el Peugeot 205 GTi PTS Kit 125, un kit oficial disponible entre 1985 y 1986.
Muchos de vosotros seguro que recordaréis con gran cariño la gloriosa década de los ’80, especialmente los amantes del automovilismo. Fue una gran época no solo en el mundo de los rallies, sino también de los vehículos de producción. Eso sí, hay que reconocer que los primeros años de la década de 1990 tampoco se quedaron cortos, ni mucho menos.
Hablamos de unos años en los que nacieron auténticos iconos automovilísticos. Modelos que llegaron a los corazones de muchos, como es el caso del mítico Peugeot 205. No me cabe ninguna duda de que conocéis el modelo. Sin embargo, a algunos seguro que les cuesta algo más recordar algunas de sus ediciones más especiales, como el Peugeot 205 GTi Plus.
Si hay un Peugeot icónico de la década de los 80, ese es el 205. Un modelo que revolucionó la imagen de la marca. Hasta entonces reconocido en el mercado por la confianza y la elegancia de sus berlinas “serias”, la firma gala lanzó un compacto urbano con espíritu alegre y dinámico que incorporaba las prestaciones y el excelente comportamiento en carretera de la marca.
Surgido del ingenio y de los lápices del difunto Gérard Welter, un diseñador apasionado por el mundo de la competición, Peugeot quiso lanzar al mercado una versión que exprimiera al máximo su faceta deportiva. Así, en marzo de 1984, apenas un año después del lanzamiento del modelo, llegaba al mercado una de sus versiones más legendarias: el Peugeot 205 GTi.
¿Cómo nace el Peugeot 205 GTi PTS Kit 125?
Como os comentaba, la normativa del WRC obligaba a homologar un mínimo de 200 unidades de producción para poder competir. Bajo esa premisa, el Peugeot 205 T16 del Grupo B pasó a ser un coche legal de calle. Muchos fabricantes aprovecharon la oportunidad, alentados en parte por la legislación relativamente laxa que tenía pocas restricciones en la tecnología.
Bajo la dirección de Jean Todt, los Peugeot 205 Turbo (T16) de rally fueron unos de los coches más exitosos de la última era del grupo B, haciendo ganar los títulos de constructores y pilotos al equipo entre 1985 y 1986 al volante de Timo Salonen y Juha Kankkunen. La versión de calle era un concentrado deportividad en dimensiones compactas.
Estaba pensado para conductores ávidos de sensaciones, pero que buscaban la discreción de un modelo de gran venta. Esta apuesta del León fue todo un éxito, pero se enfrentó a un problema: su motor de 105 CV se quedó corto frente a sus rivales. A mediados de los años 80, el segmento de los automóviles urbanos compactos estaba inmerso en una auténtica “carrera de armamentos”.
Todas las marcas competían por ofrecer el mayor número de caballos en el vehículo con menor peso y dimensiones. En el momento en que el 205 GTi llegó a las carreteras, los ingenieros de Peugeot ya estaban trabajando en versiones más potentes, con 115 CV e, incluso, 130 CV. El problema es que tardarían aún un par de años en saltar de los planos a la realidad.
Los responsables de la marca hicieron de la necesidad virtud y pensaron en el modo más rápido de ofrecer una versión aún más vitaminada del GTi, con el sello oficial de la marca y el respaldo y la garantía de su división de competición, Peugeot Talbot Sport (PTS). La solución era ofrecer un kit específico a los más exigentes. Y nació el Peugeot 205 GTi PTS Kit 125.
Las virtudes del 205 GTi PTS Kit 125
Como en el Peugeot 505 Turbo Injection, el cliente compraba el automóvil con las prestaciones originales y se ponía a su disposición un kit para alcanzar los 125 CV. Este se debía instalar en un taller especializado y homologar ante las autoridades. Así surgió un auténtico “Santo Grial” para los fanáticos del 205, codiciado pero desconocido para muchos.
Para lograr el milagro, se contrataron los servicios de Danielson. Este preparador estaba especializado en automóviles de competición y altas prestaciones, con sede en la muy deportiva localidad francesa de Magny-Cours, famosa por su circuito de Formula 1. Sus trabajos se centraron exclusivamente en el motor. No se tocó nada más (y la verdad, no era necesario).
Tanto externamente como en el interior, o en el apartado de chasis y suspensiones, esta versión es indistinguible del Peugeot 205 GTi de serie. El equipo técnico de Danielson modificó la culata del motor y el árbol de levas. Adoptaron, además, válvulas de mayor tamaño. La junta de la culata se hizo más fina, pero también más resistente, para aumentar el índice de compresión.
Tanto el conducto de admisión como el de escape fueron optimizados para obtener el mayor rendimiento. El resultado fue espectacular: se alcanzó la cifra mágica de los 125 CV, a 6.900 rpm, con 140 Nm a 4.800 rpm. Con ello, el 0 a 100 km/h se rebajó a 8,5 segundos y la velocidad máxima subió hasta los 205 km/h . Al volante, era una versión aún más radical del 205 GTi original.
Aunque el contrato entre el Peugeot y Danielson tenía prevista la producción de 18.000 kits, no se sabe exactamente cuántos se acabaron fabricando. Tampoco qué número de ellos terminaron en España. Su breve y duración comercial concluyó en 1986, coincidiendo con la llegada a los concesionarios de los primeros 205 GTi de 115 CV. Es una auténtica joya para coleccionistas.