Ford ha ido dejando de vender estos últimos años modelos tan populares como el Mondeo, el S-Max, el Galaxy o el Fiesta, lo que ha llevado a las ventas de la compañía a disminuir drásticamente. Pronto se sumará a la lista de «cadáveres» el Ford Focus, cuya producción finaliza este mismo año. La estrategia de la firma del óvalo azul pasa por los SUV y los vehículos eléctricos, y no parece que esté funcionando.
Sin ir más lejos, Ford anunciaba hace unas semanas que va a recortar 4.000 puestos de trabajo en toda Europa, principalmente en el Reino Unido y Alemania. Esto supone una reducción del 14% de la plantilla en el Viejo Continente (2,3% de la plantilla global). Por suerte, parece que España se salvará, al menos por ahora, aunque por todos es conocido que las cosas en Almussafes no han ido especialmente bien en los últimos años.
Adicionalmente, el fabricante de automóviles reducirá las operaciones en su planta de Colonia, Alemania, atribuyendo la medida a la débil demanda de sus vehículos eléctricos. Recordemos que en esta factoría ven la luz los Ford Explorer y Capri, que comparten la misma base que los Volkswagen ID.4 e ID.5. Quizá sea el momento de replantearse la estrategia (y la asfixiante regulación).
Los números de Ford no salen
La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha publicado estos días los datos de ventas de los últimos 12 meses y los datos son un auténtico jarro de agua fría para Ford. Hablamos de una caída de nada menos que el 17% en la demanda con respecto al año anterior, con 426.307 unidades vendidas entre la UE, la AELC (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y el Reino Unido.
Estas cifras suponen 87.174 vehículos menos que en 2023 y una reducción de la cuota de mercado del 4% al 3,3%. De cara a 2025, la cosa no parece mejorar, y menos teniendo en cuenta que el Focus representó más de 80.000 unidades el pasado año y lo quieren eliminar de la gama. El Mustang se quedará como único modelo que no es un SUV, y Ford vende más Mach-E que V8.
Según revela el director ejecutivo de Ford, Jim Farley, la marca está «saliendo del negocio de los coches aburridos y entrando en el negocio de los vehículos icónicos«. Algo similar a lo que está haciendo Renault, pero sin cargarse modelos que, como la propia Ford admite, eran muy queridos por muchos clientes -en referencia a los Focus y Fiesta-. Spoiler: esta historia no va a acabar bien.
Apostar todo a los SUV y todoterrenos tiene un pase. Incluso esas declaraciones de Farley de querer convertirse en la «marca todoterreno número uno indiscutible del mundo, el Porsche del todoterreno» con las marcas Tremor, Bronco y Raptor. Pero la apuesta de lleno por los eléctricos cuando en Europa siguen bajando las ventas y en Estados Unidos ya no quieren nada verde… No sé yo.
Los planes de la compañía para sobrevivir en Europa
En sus intentos por salvarse, este mismo lunes el fabricante nos ha revelado que invertirá miles de millones de dólares para transformar sus operaciones europeas. Con el objetivo de reducir costes y aumentar su competitividad, los 4.400 millones de euros se destinarán a reducir gastos en las instalaciones de Ford-Werke y a un plan «plurianual» para apoyar su reestrucutración.
En palabras del vicepresidente de FoMoCo, John Lawler, «para tener éxito en Europa a largo plazo, debemos seguir simplificando nuestras estructuras, reducir costos y aumentar la eficiencia«. Sin embargo, desde el sindicato IG Metall, el más grande de Alemania, apuntan a que este plan podría llevar a Ford-Werke a la quiebra en los próximos años.
En un comunicado de prensa, el sindicato señala que «el objetivo es presionar al comité de empresa de la forma más brutal posible para que acepte los cambios operativos previstos«. Los representantes de IG Metall afirman que el fabricante de automóviles norteamericano quiere suprimir 2.900 puestos de trabajo en su planta de Colonia, pero no podrán hacerlo hasta 2032.